Resiliencia con sentido a través del deporte

La definición de la Resiliencia es: ” La capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves” (Manciaux, Vanistendael, Lecomtey Cyrulnik, 2001).

Resiliencia

Resiliencia

Es un tema que se ha desarrollado con gran fuerza a través de los últimos años; vinculado a la psicología positiva y desde ésta perspectiva dando la posibilidad completa al ser humano de no ser estigmatizado porque la presencia de una situación difícil o traumática genere para siempre un trauma que inhabilite o marque a la persona sin la posibilidad de tener un buen horizonte en la vida.

Quizás lo que más me gusta de éste acercamiento es que “los seres humanos somos más fuertes de lo que pensamos” sin duda alguna esto es real y la única manera de probarlo es cuando estamos cercanos a nuestros límites, por lo tanto la resiliencia se logra desde ahí, desde la aproximación a un estado psicológico, físico, espiritual donde te reconoces en tu límite y a partir de ahí te reformulas, te recreas, te transformas…

Han pasado ya 4 años y medio desde que iniciaron mis síntomas, desde que conocí el dolor físico, emocional, psicológico y espiritual desde una perspectiva que nunca imaginé. Recuerdo perfectamente que en algún momento yo misma me burlé de la “fibromialgia”, en ese momento dije que era una enfermedad que los doctores habían inventado porque no sabían qué diagnosticar…. Pues.. Vaya sorpresa, resulta que no sólo es que sí existe sino que trae bastantes efectos a la vida.

Desde que era pequeña, siempre me he sentido completamente unida al deporte, de una u otra manera ha formado parte de mi existencia y me ha enseñado cosas importantes; creo que nunca pensé que en esta experiencia de dolor iba a ser parte fundamental, tanto para darme cuenta de cuanto extraño sentirme plena practicándolo como para vivir con otros retos que impactan de forma profunda en mi vida y que los aprendí cuando fui deportista así como en la experiencia de acompañar a otros atletas a buscar sus sueños y jamás rendirse ante ello aún cuando eso significa caer y caer.

Hace algunos días regresé a un lugar muy importante para mi, “Casa Club de F.C. Atlas”, hacia muchos años que no estaba cerca y en definitiva me preparé para ir ahí, no sólo iría de visita, había recibido invitación por parte del coordinador que además es un amigo muy querido. Él me pidió que desarrollara un tema, la solicitud fue sobre “Resiliencia y deporte”, entendí que no sólo sería un reto profesional ir ahí y trabajar con los chicos para cumplir el objetivo propuesto, quizás el reto más grande era entender en mi misma lo que ha sucedido de forma resiliente en mi ser desde que apareció la fibromialgia y los efectos que ha traído consigo.

Distintos autores proponen que hay características de las personas resilientes:
– Seguridad en uno mismo
– Capacidad de afrontamiento
– Apoyo social
– Tener un propósito significativo en la vida
– Creer que uno puede influir en lo que sucede a su alrededor
– Creer que puede aprender de las experiencias positivas y negativas de la vida.
– Una buena adaptación de la percepción de si mismo ante la presencia de la adversidad
(Werner y Smith, 1992; Masten, Hubbard, Gest, Tellegen, Garzmezy y Ramírez, 1999, Bonano, 2004)
– Conciben y afrontan la vida de un modo más optimista, entusiasta, energético; son curiosas y abiertas a nuevas experiencias, caracterizados por altos niveles de emocionalidad positiva (Block y Kremen, 1996)
– Hacen frente a experiencias traumáticas utilizando el humor, la exploración creativa y el pensamiento optimista (Fredrickson y Tugade, 2003)

Recuerdo perfectamente que en mis años de preparatoria, una maestra bastante sabia nos incitó a leer el libro: “El hombre en busca de sentido” de Víktor Frankl, una persona que vivió la inhumana situación de los campos de concentración Nazis y que se aferró sin duda a su sentido de vida, lo que lo llevó no sólo a sobrevivir ahí sino a transformar su experiencia y entonces después ayudar a otros.. Creador de la Logoterapia y un hombre de gran influencia en nuestro tiempo.

Leerlo me marcó; encontré una frase que me ha acompañado toda la vida “Quien tiene un para qué vivir, entonces encontrará todos los comos”…  Vivir con sentido personal que posteriormente transforme a otros es una filosofía que invita a la resiliencia y claro está, a la actitud con la que decidas afrontar tu propia realidad.

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Me parece muy trascendente reconocer estas características, no sólo por mi sino porque ahora es más claro identificar cómo es que alguien puede sobrellevar de forma positiva su realidad así como en mi tarea de acompañar personas y entonces invitarlas o entrenarlas para ello.

Desde mi experiencia como psicóloga del deporte sé que las habilidades psicológicas se desarrollan y entonces ante un horizonte de desolación como puede parecer el vivir con una enfermedad crónica, entender la trascendencia de la resiliencia se convierte en algo vital ya que si eres resiliente entonces tienes mucho más probabilidades de tomar el control de tu vida y tener una mejor calidad de ella.

El mundo entero tiene la capacidad de elegir la mejor actitud hacia su realidad aún cuando esta parece devastadora, también para ello es que hay 3 elementos que acompañan a una persona resiliente: GRATITUD, AMOR e INTERÉS POR AYUDAR A OTROS; sin duda la persona se convierte en alguien empoderado que identifica su misión en el mundo y a partir de ello decide que “no es una maldición lo que vive” que esto mismo lo lleva a una nueva reconstrucción y que por lo tanto la actitud de servicio es una de las mejores formas de sentirse vivo.. Ya lo dijera Santa Teresa de Calcuta “El que no vive para servir, no sirve para vivir”; grandes historias se erigen en la humanidad donde hubo una transformación personal a través del dolor y posteriormente esto llevo a crear para el mundo nuevas formas de pensar, de vivir, de afrontar la realidad…

La resiliencia transforma en 3 sentidos:
– Cambios en la espiritualidad y en la filosofía de vida
– Cambios en las relaciones interpersonales
– Cambios en uno mismo

Transformación interna

Transformación interna

Al hablar de deporte y resiliencia no sólo encontré respuestas ante las demandas constantes que viven mis deportistas, también encontré las razones de mi mantenerme en pie y la energía que me lleva a pensar entonces “¿Cuál es mi labor en el mundo, cuál es mi sentido?” Aún no llega de forma cristalizada la manera en la que podría mi presencia transformar a otros, hoy estoy convencida de que me hacían falta elementos que ya están muy claros y que entonces es el momento de apostar y regresar un poco de lo mucho que he aprendido en este caminar, de la bendición de haber estado acompañada, de contar con personas tan valiosas que en ningún momento dudaron de la capacidad de levantarme y salir adelante de buena manera y también del privilegio de saber que puedo aportar en una comunidad que posteriormente podrá seguir transformándose…

Me parece que eso es la resiliencia que aprendí del deporte, de todos los que he acompañado y han tenido que levantarse una y otra vez para continuar con sus sueños, que se han tenido que topar con la dolorosa situación de trabajar a profundidad con ellos mismos para avanzar en la vida con un crecimiento enorme, de aquellos que jamás se rinden y son tan humildes como para pedir ayuda..

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Sólo quisiera terminar con algo que para mi ha sido fundamental en esto de ser resiliente… La capacidad de estar en silencio real para entonces escuchar tanto a mi propio corazón como a la voz de mi gran guía… Dios.

Silencio, escucha y poder interno

Silencio, escucha y poder interno

Agradezco enormemente a mi amigo Germán que en carne propia conoce lo que vive alguien con fibromialgia y que ha tenido fe cienga en mi, me ha enseñado muchas cosas pero quizás algo que jamás había experimentado es el reconocimiento hacia los demás de ser resiliente ante algo que nadie ve y que en muchas ocasiones me han recomendado que los demás no sepan. Ante los chicos platicó mi situación pero jamás se centró en el dolor como algo que me hubiera derribado, algo de lo que habría que tener pena; todo lo contrario, resaltó mi decisión de nunca rendirme, la capacidad resiliente que hoy me acompaña y que entonces me deja influir en otros… No tengo palabras para agradecer que me haya dignificado de esa manera…   Ojalá que todos entendiéramos lo vulnerable que es la existencia y que por lo tanto la enfermedad sólo es una estancia más que es parte de la condición humana pero que su presencia nos invita a ser más fuertes desde el interior.  GRACIAS GERMÁN!! y gracias por siempre estar..

Sin duda ese martes 28 de Abril del 2015 fue un día FELIZ!! Con muchos días pensando en la mejor manera de crear algo que llegara a los otros y pudiera quedarse en ellos (aunque fuera un poquito), viviendo con intensidad mi resiliencia, sintiendo dignificada mi vivencia del dolor pero sobre todo fluyendo completamente en un lugar que hacía mucho tiempo que no regresaba pero que marcó gratamente mi vida…

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