El silencio en los tiempos difíciles

Los días de crisis parecería que son minutos y horas interminables, no entiendes por qué y cómo es que puedes sentirte tan mal; vienen a la cabeza también muchas promesas hechas como: “no quejarte”, “mantenerte positiva”, “agradecer porque aún con tu padecimiento hay quienes experimentan algo peor y además son seres queridos”, “hay que seguir, el show debe continuar”….

Ahora creo que son demasiados pensamientos, demasiadas emociones… En varias ocasiones de crisis he decidido ayudar a mi cuerpo, sin embargo es cierto que también hau que ayudarle al espíritu, ese que está contigo más allá de tu entendimiento, de tu querer estar con el, simplemente es parte escencial de ti y también duele, se cansa o se reconforta.

Durante estos años he aprendido que “demasiada información o pensamientos” cansan mucho y es aún más difícil cuando experimentas mucho dolor.. He hablado en varias ocasiones sobre la toma de decisiones y no me adentré en esta pero para mi ha sido un elemento muy importante, este es el silencio… El callar tu propio pensamiento o el darle entrada a otro que puede guiar mejor.

Esta semana decidí volver a meditar, a hacer silencio y pausa en el día, a sentir la naturaleza y dejar que el cuerpo experimente más allá del dolor. El día de ayer reí mucho, tuve la posibilidad de moverme y sé que quizás no debí de hacerlo tanto porque eso aumentó el dolor a final de cuentas, pero Cómo no sentir el aire por la mañana mientras caminas por un lugar hermoso como es mi universidad?, cómo no reir con tus alumnos que están llenos de vida? cómo no querer correr como loca con ellos mientras proponen un juego? como no querer volver a ser niña y por una hora olvidar el dolor? Quizás lo que sí lamento de ese momento es que pensé demasiado que podría tener consecuencias el hacer todo eso y me robé la posibilidad completa del disfrute… Ahí debí haber estado en silencio con mis pensamientos y sólo dejándome llevar por la sensación.. Como dice San Ignacio: “Gustar y sentir internamente”

Ayer tuve que parar mi acelere de la vida para darle tranquilidad a mi cuerpo, pero sobre todo quería darle tranquilidad a mi emoción, a veces no me acuerdo que es mejor estar en silencio que querer sentirme bien y entonces rodearme del ruido de la televisión o la música.

Ayer hice todo lo que estaba en mis manos para sentirme bien y al final del día sólo confié en que estaría hoy mejor, aunque tuve que seguir acomodando las cosas para hoy no tener que correr tanto con la vida y mis obligaciones.

Hoy desperté y decidí meditar de nuevo, me encantaría ser excelente en este arte de dejar mi cabeza en blanco pero me hace falta mucho camino por recorrer, sin embargo me ayudo de algo que para mi es esencial: Escuchar la palabra de Dios y regresar al sentido de mi vida. Para ello y poder meditar, uso una página de internet que se llama Rezando Voy es una forma de escuchar el mensaje de Dios en audio y entonces meditar sobre ello, siempre es mejor poder cambiar el foco, ver las situaciones desde otro ángulo y en mi ha sido muy benéfico tener esta herramienta que me permite estar en contacto directo con Dios, con su palabra y entonces sentir que todo tiene sentido aún en los momentos difíciles.

Creo que hay tres combinaciones importantes que me han permitido durante estos años vivir con mejor calidad de vida esta experiencia: Si comunicar mi estado de dolor pero teniendo la mejor actitud ante ello + hacer pausa en mi cuerpo y hacerle caso, hacer lo que requiero para que se sienta mejor + guardar silencio y tener fe, aunque sea poquita pero saber que esto va a estar mejor y que tiene un sentido el que lo experimente.

Quizás no agrego uno cuarto porque no siempre lo hago, pero compartir con otros lo que se vive creo que me ha mantenido buscando estar mejor cada vez y también hacerlo con humor. Gracias a Dios tengo amigos y familiares que me han dado incondicionalmente la mano y han estado física o espiritualmente conmigo. Ayer ante el dolor también me reí de mi misma, en este intento de estar mejor, a veces puede ser un poco “gracioso” como es que te ves cuando tienes que recurrir a todos los recursos para ayudarle al cuerpo:

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Reí demasiado cuando me vi en la foto con esta máscara y el wrap! Jajaja realmente parecía un mounstrito, pero definitivamente ayudaron y después decidí subir mi foto a twitter y tagear a mi amiga Britt Johnson quien tiene una gran labor y empeño en ayudar a otros mediante una comunidad virtual. Tagearla permitió que otras personas de su comunidad la vieran y entonces preguntaran si eso sirve para después ayudarse ellos. Tenía yo muchas dudas de subirla porque también he sentido pena, no sólo por como me veo sino por que en esta cultura hay demasiada represión ante la expresión de las emociones.

Sin duda seguirá siendo un largo camino y deberé seguir yo misma con fe y tomando mis propios recursos.

Finalmente sólo les comparto una oración de San Ignacio que estuvo al final de mi meditación y que le ha dado sentido al día. Como siempre, GRACIAS POR LEERME y acompañarme en el camino.

Que tengan excelente día!

Toma señor y recibe mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer, tú me lo diste, a ti señor lo torno, dispón de todo a tu voluntad. Dame tu amor y tu gracia, que con ello me basta. San Ignacio de Loyola

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