3 días continuos… llegó la crisis.

 

 

 

 

Es la primera vez que escribo por este medio dentro de todo el proceso de dolor que he vivido.  Creo que es importante generar un espacio de diálogo entre mi persona y otr@s que podrían estar pasando por lo mismo que yo.

Aparentemente el diagnóstico más cercano de lo que pasa conmigo y el dolor es la fibromialgia, ya durante 3 años y 3 meses habiendo buscado e intentado tratamientos que pudieran mitigar o quitar el cuadro de dolor por completo.

Hoy estoy muy satisfecha por haber dado un paso importante en el proceso de afrontamiento y de hacerme cargo del dolor, había hecho esfuerzos muy importantes en relación con la dieta estricta, el ejercicio, rutina de sueño, el acompañamiento psicológico, mi ejercitar el espíritu, recolectar datos, usar mis instrumentos de biofeedback y usar el medicamento solo en caso necesario (cuando el dolor aumenta de 5 en adelante).

Tratamientos aislados que habían surtido algún efecto con anterioridad pero que no tenían mucho sentido porque los síntomas aún estaban en un pico muy alto de crisis continua, parecía que no se modificaba nada a favor, sin embargo si sucedía solo mi foco de atención estaba puesto en buscar que todo el dolor se fuera de inmediato y no en buscar las mejores alternativas que en conjunto me darían un buen estilo de vida.

El día de ayer fue una prueba importante, los dos días previos había experimentado dolor más no tan alto, lo cierto es que se presentaron síntomas que ahora se que siempre que están en conjunto significa que existe una crisis.  

El miércoles 09 experimenté un cansancio extremo, debilidad importante y palpitaciones a manera de arritmia, dolor en las articulaciones de las manos y el inicio de la sensación de quemazón en empeines y pantorrillas; decidí no manejar más durante la noche y tomar mi medicamento (ibuprofeno), utilizar mi App para dormir (SmartAlarmHD) y mi tratamiento de flores de Bach.  Realicé mi oración nocturna y mi discernimiento esperando que el día posterior fuera mejor.

La noche fue muy difícil, experimenté espasmos en las piernas, ansiedad y por consiguiente dificultad para conciliar el sueño a pesar de haber dejado de aparecer este síntoma durante el mes previo.

El jueves 10 me levanté muy temprano para cumplir con mi rutina de ejercicio que ahora consiste en clase de Hata Yoga, fue muy útil pues la contracción muscular que se presentó durante la noche pudo contrarrestarse un poco y mantenerme con una mejor sensación, puedo decir que el día fue mejor pues no aumentó el dolor, sin embargo el cuerpo estaba exhausto.  Seguí una vez más mi rutina para afrontamiento donde tuve un espacio para meditar, tranquilizarme, estirar mi cuerpo, ejercitar el espíritu y ponerlo en acción para el día de trabajo.  Luego… 12 horas de trabajo continuas…. llegar a la casa a dormir acompañado de la rutina de sueño y una vez más, dificultad para conciliarlo.

Finalmente el viernes 11, desde el momento de levantarme me percibí muy extraña, con una sensación muy alta de quemazón en los empeines y pantorrillas, dolor en brazos y manos, necesidad de cerrar los ojos por el cansancio, dolor agudo en espalda (espalda superior, MUY INTENSO en la media y alto importante en las lumbares).  La quemazón de las piernas fue aumentando minuto a minuto, por lo tanto el manejar fue muy difícil, mis manos dolían al sostener el volante y también al presionar mi pie hacia el pedal se corría la quemazón hacia arriba.. la espalda fue un martirio durante todo el recorrido a la universidad.

Al llegar al trabajo busqué poner mi mejor actitud, concentrarme pues era un día importante donde todo tenía que quedar listo para el gran evento del día posterior, sin embargo, ya la actitud no era suficiente para activarme, hice uso de mi ibuprofeno, realicé mi rutina de respiración para autocontrol y con eso esperar que el cuerpo se estabilizara… estuve hablando con uno de mis amigos, ahora parte de mi equipo de afrontamiento y a quien conocí en #MedX.  Pensé que eso me daría soporte y realmente si sucedió pues a diferencia de ocasiones anteriores al percibir que el dolor ya era tan alto decidí no solo irme a casa al terminar mi turno normal, la decisión fue mayor pues determiné llamar al doctor y hacer cita en la ozonoterapia, ir a la consultoría y monitorear como estaban mis signos para tener claridad del cuadro.

Ayer puedo decir que mi dolor ya estaba entre la escala de 9.5 y 10, parecía que me volvía loca y eso fue muy notorio porque mi estado emocional se alteró, se sensibilizó por completo y lloré, cosa que generalmente no sucede en presencia del dolor.  Manejar con el dolor y la sensación de coraje por su aparición no fue sencillo pero sabía que tenía que dejar que el cuerpo soltara la presión y pudiera avanzar.  

Al llegar a la consultoría me sentí mucho mejor, mi mejor amigo Tomás estaba ahí y me ayudó inmediatamente, me recosté sobre el sillón y el empezó a poner los aparatos en mi cabeza y mis manos (neurofeedback y biofeedback) con esto pudimos asegurar que no había un desorden en el sistema nervioso por lo tanto había que probar algo que químicamente pudiera beneficiar.  El dolor quemante está asociado a la isquemia que refleja una deuda de oxígeno en la sangre, esto parecía una clave importante a la que debíamos hacer caso.

El siguiente paso fue colocar el electroestimulador craneal para disminuir un poco el cuadro de ansiedad asociado al dolor y con eso dejar que el cuerpo sintiera que revienta… después fuimos a comer, claramente siguiendo la dieta recomendada donde se privilegia el pescado y las verduras sin frituras, ni carnes.

El momento de la ozonoterapia había llegado, un año y medio antes había surtido buen efecto ante una crisis de dolor importante, en ese momento mi forma de afrontamiento era muy equivocada y aunque ayudó mucho se que ni física ni emocionalmente estaba preparada para estar mejor.

Puedo decir que cuando salí de la ozonoterapia a manera de autohemo superior ya podía percibir una gran mejoría, las horas siguieron pasando y tanto la emoción como el dolor estaban en un punto muy especial de avance, ahora quedaba el reto del descanso durante la noche. También me preparé y utilicé árnica untada para las piernas, ibuprofeno y flores de Bach además del App para el sueño.

Definitivamente mi cuerpo reaccionó muy bien, fue una noche en la que pude descansar y retomar energía para lo que hoy sería un gran día de trabajo.  

Se que hoy puedo estar muy tranquila porque aunque no es que haya encontrado una cura para mi cuadro, lo cierto es que no perdí una sola de las cosas que buscaba vivir el día de hoy, mi corazón estuvo lleno de energía y vitalidad al saber que podría cumplir con mi misión del día donde 150 jóvenes buscarían prepararse para ir a la competencia más importante de nuestro semestre universitario en el ITESO.

Definitivamente, entrenar el espíritu también se vincula con decidir tomar las mejores decisiones y hacer los esfuerzos correspondientes para ayudarle al cuerpo y estar mejor. Ilusionarme con mi misión y disfrutar lo que amo me ha dado grandes ventajas.

No suena nada bonito decir que tengo que hacer por lo menos 5 cosas distintas para estar mejor pero… ¿quién dijo que sería sencillo alcanzar algo importante en esta vida? Ahora sólo disfruto del momento presente y busco aprovechar cada segundo de mi existencia pues de algo si estoy segura: “el dolor jamás me quitará lo que más desee vivir”, puede estar ahí e intentar pelear pero jamás ganará la pelea.

Que tengan un buen inicio de afrontamiento!!ImagenImagenImagen

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5 thoughts on “3 días continuos… llegó la crisis.

  1. Ánimo!!! Te quiero mucho y estoy contigo!! Espero que el dolor disminuya cada día más y que por fin un día logres descansar un poco y disfrutar como es debido!

  2. Eres una mujer fuerte Karen y además, es increíble que lo compartas con los demás para que sepan que no están solos… Y que Tu tampoco lo estas. Muchos abrazos, oraciones y buenas vibras desde la Ciudad de México, Galia, Cat y Pepe

  3. No sabia lo que te estaba pasando, pero aqui estare mandandote muy buena vibra. Muy interesante tu blog, que increible que escribieras todo, parece el capitulo de un libro. Espero esos dolores se esfumen. Un fuerte abrazo.

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